La crisis existencial de la oposición: sin proyecto, sin líder, sin rumbo
Sofía Castillo
Editorialista y defensora de derechos civiles. Abogada por la UNAM con especialidad en libertad de expresión y derecho a la información.
Opinión sobre el estado actual del PAN, PRI y PRD. Tres partidos que no logran articular una narrativa alternativa al proyecto de nación dominante.
Hay algo peor que perder una elección: no saber por qué se perdió. Y los partidos de oposición en México llevan dos ciclos electorales sin responder esa pregunta fundamental.
El vacío programático
El PAN parece atrapado entre su ala empresarial y sus aspiraciones populares, sin convencer a ninguna de las dos. El PRI, ese viejo dinosaurio que alguna vez gobernó 70 años, no ha encontrado la forma de reinventarse sin renegar de su historia. Y el PRD, otrora hogar de la izquierda mexicana, es hoy un cascarón sin militancia ni ideología reconocible.
Entre los tres, suman menos del 30% de intención de voto. No porque el electorado esté satisfecho con el gobierno —las encuestas muestran descontento creciente en temas de seguridad y economía—, sino porque la alternativa que ofrecen es tan difusa que resulta invisible.
El problema del liderazgo
Ninguno de los tres partidos ha logrado producir una figura que capture la imaginación pública. Los nombres que se mencionan como posibles candidatos presidenciales para 2030 son, en su mayoría, los mismos que ya fueron derrotados. Insistir en lo mismo esperando resultados diferentes no es estrategia: es inercia.
México necesita una oposición funcional. La democracia sin contrapesos no es democracia. Pero el derecho a gobernar se gana con ideas, no con nostalgia.